En las zonas controladas, ya sean zonas limpias o zonas en contención, la entrada o salida de personas es un proceso crítico que puede afectar el funcionamiento de la zona y por tanto requiere de una operativa especifica. Por normativa el acceso y salida de estas zonas debe hacerse a través de vestuarios/esclusas, con un adecuado régimen de presiones y clasificaciones, donde se realizan las operaciones de puesta o retirada de trajes de protección y EPIs.

En algunos casos especiales puede ser necesario o recomendable la instalación de duchas de descontaminación para reforzar la seguridad del proceso de entrada o salida de personal. Sin embargo, una incorrecta elección o utilización de la ducha puede originar problemas más graves que los que se intentan resolver.

Tipos de duchas de descontaminación

Básicamente hay tres tipos de duchas de descontaminación: ducha de aire, ducha de niebla y ducha de agua. Cada una de ellas tiene unas características y un campo de aplicación específico.

Ducha de aire

La ducha de aire utiliza chorros de aire ultrafiltrado a alta velocidad (jets) para desprender las partículas adheridas a los trajes y ropas de protección. El efecto de la ducha depende de dos factores: velocidad y ángulo de incidencia.

El desprendimiento de las partículas se produce por efecto cinético, por tanto, la velocidad es un factor fundamental, pero la velocidad de un chorro de aire disminuye con la distancia recorrida por lo que para mejorar el efecto cinético del chorro es necesario disminuir la distancia y aumentar la velocidad de salida. Lo primero se consigue con recintos pequeños, del orden de 80 a 90 cm de espacio útil, mientras que lo segundo se consigue aumentando la velocidad de salida en tobera a velocidades superiores a los 30-35 m/s.

El ángulo con el que el chorro de aire incide sobre la ropa de protección determina el rendimiento y efectividad de la ducha. Cuando el chorro incide frontalmente, el choque del aire puede producir dos efectos opuestos: o desprende las partículas o las incrusta contra la ropa. La forma más efectiva de generar el desprendimiento de las partículas es mediante un efecto tangencial, producido por la incidencia del chorro de aire en un ángulo oblicuo con la superficie. La posición de las toberas de impulsión es fundamental para producir el efecto tangencial.

También es importante la vía de evacuación de las partículas desprendidas. Una vez que una partícula ha sido desprendida de la ropa, debe ser extraída lo antes posible para evitar su adhesión a otra parte del vestuario. Tan importante como un buen posicionamiento de las toberas de impulsión, es la situación adecuada de los puntos de extracción para garantizar una rápida evacuación de las partículas desprendidas. En algunos casos se utilizan sistemas de ionización electrostática del aire para evitar que las partículas vuelvan a adherirse a la ropa durante el proceso de extracción.

Ducha de Niebla

La ducha de niebla es un dispositivo de protección para evitar la dispersión al ambiente de partículas contaminantes depositadas en la ropa de protección y EPIs de los operarios, antes de su salida de zonas potencialmente contaminadas o en contención.

La ducha de niebla es un recinto cerrado en el que se forma una “nube” de micro-gotas de agua que, por medio de fuerzas electrostáticas, tienden a adherirse a las prendas y superficies, fijando las partículas de polvo y evitando su dispersión durante el proceso de retirada de EPIs.

El factor fundamental en una ducha de niebla es el tamaño de las microgotas, un tamaño muy pequeño produce la evaporación casi inmediata y la microgota no llega a entrar en contacto con la ropa del operario. Una gota demasiado grande rueda por la superficie del traje disolviendo y concentrando los contaminantes que pueden entrar en contacto con la piel del operario o caer al suelo y propiciar su salida de la zona de contención por arrastre.

El tamaño ideal de las microgotas es entre 5 y 10 micras, suficientemente grande como para no evaporarse inmediatamente pero suficientemente pequeña como para mantenerse estática una vez adherida.

En una ducha de niebla es importante la dosificación y temporización de la niebla. Una dosificación insuficiente no conseguirá cubrir toda la superficie de ropa contaminada y por tanto no fijará todos los contaminantes; una dosificación excesiva acumulará un exceso de microgotas que formarán gotas más grandes, mojando el traje y deslizándose hacia el suelo.

Por lo general en las duchas de niebla se utiliza solo agua de calidad potable o desmineralizada, ya que el proceso de descontaminación es un proceso físico, no elimina o neutraliza el contaminante, sino que fija las partículas contaminantes para evitar su dispersión.

En algunos casos el proceso físico puede ser sustituido por un proceso químico o biológico, si al agua se le añade un desinfectante. En estos casos el objetivo de las microgotas de niebla no es fijar partículas contaminantes inertes sino desinfectar o sanitizar las partículas biológicas viables que estén adheridas a la ropa o vestimenta.

Ducha de Agua

En las zonas de alto riesgo biológico (Nivel de riesgo 3 y 4) se requiere que el personal que abandona la zona de riesgo tome una ducha completa. Este proceso puede realizarse mediante una ducha de aseo tradicional o mediante un sistema automatizado en el que los ciclos de agua están definidos, temporizados y coordinados con otras funciones como adición de jabón o enclavamiento de puertas. En las zonas de riesgo biológico la ducha de agua es parte de la barrera biológica por lo que el recinto de la ducha suele incorporar una puerta de junta neumática.

En las zonas de riesgo biológico 3 la ducha es una ducha “higiénica”, el usuario toma la ducha sin ropa, la ducha es un punto de separación entre la ropa contaminada y la ropa no contaminada.

En las zonas de riesgo biológico máximo (Riesgo 4), el usuario va protegido en todo momento por un traje totalmente estanco con suministro independiente de aire respirable. En estos casos la salida de la zona bio-contaminada se realiza a través de una ducha química que descontaminan el exterior del traje. Estas duchas son similares a las duchas de agua, pero incorporan un sistema de adición de solución desinfectante y un sistema de control para automatizar los ciclos de descontaminación química, temporización del contacto y aclarado final con agua limpia.

Uso de las Duchas de Descontaminación

Las duchas de descontaminación representan soluciones técnicas válidas para el acceso o salida de personal de zonas críticas, pero es importante utilizar el modelo adecuado y la operativa correcta. La elección o uso inadecuado de una ducha de descontaminación no solo puede representar un gasto superfluo y una complicación innecesaria en el proceso, sino que puede ser contraproducente y crear más problemas de los que soluciona.

En general, las duchas de aire se utilizan fundamentalmente para el acceso a zonas limpias, con el fin de desprender las partículas inertes residuales que pueden quedar en los trajes de protección.

En la industria farmacéutica las duchas de aire para el acceso a zonas limpias o estériles no son muy utilizadas (de hecho, su descripción ni siquiera figura en las GMP), ya que por normativa se controla exhaustivamente la limpieza y descontaminación de los trajes antes de su utilización.

Sin embargo, en otras industrias como aeroespacial, microelectrónica o componentes de automoción el uso de las duchas de aire es comúnmente aceptado como último paso antes del ingreso en la zona limpia.

En el pasado, las duchas de aire se utilizaban también para la salida de zonas de contención, sobre todo de zonas de proceso de sólidos de alta potencia; pero el efecto de dispersión que producen tiende a expandir las partículas contaminantes por todo el recinto y hacen difícil contener la contaminación generada. La aparición de las duchas de niebla, con un funcionamiento menos agresivo ha sustituido totalmente a las duchas de aire en la función de contención del polvo de alta potencia en los procesos de salida del personal.

En el caso de las duchas de niebla con aditivos desinfectantes, su efectividad depende de la potencia del producto utilizado. Para uso general en zonas de pública concurrencia hay que ser muy cuidadoso con la selección del producto desinfectante, dada la gran disparidad de posibles usuarios y situaciones; puede ser difícil aunar inocuidad y seguridad para el usuario con la descontaminación efectiva. Pero en duchas de descontaminación dedicadas a personal profesional, por ejemplo, la descontaminación de personal hospitalario vestido con EPIs que sale de una zona de contención, pueden utilizarse productos más potentes y efectivos.

Las duchas de agua están restringidas al uso en zonas de bio-contención, niveles de riesgo 3 y 4, donde están definidas y especificadas por las principales normativas y recomendaciones tanto nacionales como internacionales.

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